LLEGO
NUESTRO OTRO BEBÉ
AYUDANDO
A ADAPTARSE AL NACIMIENTO DE UN NUEVO HERMANO
Las
familias crecen poco a poco, y en ese crecimiento vamos encontrándonos con la
necesidad de que nuestro hijo mayor se adapte a compartir lo que antes era su
espacio personal, privado y exclusivo.
Esto
podría sonar muy fácil, pero la realidad es que para todos los padres no
siempre es una tarea sencilla, los primeros hijos pueden presentar muchos
síntomas que nos demuestran cambios que en la mayoría de las ocasiones están
muy relacionados con la llegada de un nuevo bebé.
En
primer lugar debemos tener la tranquilidad de que es un proceso normal. Para un
niño la llegada de un nuevo miembro a la familia no es desde el principio una
ganancia, es más bien la pérdida de un espacio que antes era único, es el tener
que compartir a los padres e inclusive aprender a tener mayores tiempos de
espera en relación a sus propias necesidades. Si esto lo sumamos a que la
expresión verbal está en desarrollo, nos encontramos con la dificultad de poder poner en palabras
las sensaciones que se produce con la llegada de un bebé.
Por ello, estemos pendientes de cualquier cambio que nuestro hijo mayor
pudiera presentar, en ocasiones son cambios muy notorios ya sea en casa o en la
escuela, pero en otras ocasiones son cambios poco observables pero que
demuestran de todas maneras la situación de estrés por la que se está
atravesando.
Podríamos observar
cambios como:
- En el comportamiento:
- Muchos usan la desobediencia, el llanto o el incordio al hermano (le quitan el chupete, le empujan...) para llamar la atención. Estas reacciones son una especie de castigo al “nuevo bebé” y a sus propios padres.
- Pueden volverse más retraídos o tímidos: el pequeño evita el contacto con otros niños o adultos y prefiere jugar él solo. Tanto cambio le hace sentir inseguro.
- Distintas formas de regresión: pide de nuevo el chupete, si ya lo había dejado, habla peor o vuelve a hacerse pis. Cree que si es como antes de que naciera el hermanito, todo volverá a la normalidad.
·
En la alimentación:
·
Adaptarse de golpe a la llegada de un hermano es
estresante. Y ese nerviosismo causa en ocasiones trastornos de su conducta
alimentaria. Puede mostrarse totalmente
inapetente o comer con un ansia inusitada. En realidad no es más
que otra llamada de atención, pero suele resultar más alarmante para los
padres. Por suerte, este tipo de conducta no suele prolongarse en el tiempo.
· Es muy común que el estrés altere su sueño. Puede
tardar en dormirse, despertarse en mitad de la noche con pesadillas o
levantarse mucho antes que de costumbre. En cuanto el pequeño se adapte a la
nueva rutina y a la presencia de un nuevo miembro en la familia, lo normal es
que estos problemas desaparezcan solos.
Es un proceso normal pero que merece un
trabajo familiar desde el primer momento, porque si bien para toda la familia
hay la emoción de la espera, hay responsabilidades y preocupaciones añadidas en
el trabajo de preparación con el primer hijo.
El
primer paso que podemos tener presente desde el momento del embarazo, es ayudar
al hijo mayor a entender qué puede esperar, atenuando así la ansiedad por la
espera, estar conscientes de que se
avecinan cambios es la mejor forma de
prepararse, por lo que ir ensayando ciertos momentos de espera por ejemplo en
su hijo mayor, es un buen ejercicio de los momentos de espera que futuramente
enfrentará.
Es posible que su hijo mayor experimente un amplio abanico de emociones,
desde la ilusión hasta los celos, y que incluso sienta rencor o resentimiento
hacia el recién llegado. Los niños pequeños (de 1 a 3 años) no son capaces de
verbalizar sus sentimientos y pueden presentar regresiones en su comportamiento
tras el nacimiento de un hermanito. Pueden volver a chuparse el dedo, empeñarse
en usar el biberón, olvidar todo lo que han aprendido sobre el control de
esfínteres y/o comunicarse utilizando el habla propia de los bebés, como formas
de llamar la atención.
Los hermanos mayores que ya hayan cumplido 3 años pueden expresar sus
sentimientos poniendo a prueba la paciencia de sus padres, portándose mal,
teniendo rabietas o negándose a comer. Estos problemas suelen ser transitorios
y el hecho de preparar con anticipación al hermano mayor puede ayudarle a
adaptarse mejor a la llegada del bebé a la familia.
(Seguiremos con tips en el próximo número)




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