JUGUEMOS
UN MOMENTO
El juego cubre una de
las necesidades de nuestra vida diaria, el entretenimiento que nos
brinda permite liberarnos de las situaciones propias de la rutina y nos
permite desarrollar la fantasía.
Dentro de una familia, el
juego es un integrador que fomenta la comunicación, fortalece el afecto y
genera un sentimiento de complicidad mutua, que permite las identificaciones
que nutren la relación entre padres e hijos. Cuando un niño tiene la
oportunidad de crear vínculos de juego, no solamente con sus hermanos, sino con
sus padres e inclusive con otros miembros como tíos, primos o abuelos, se logra
crear un entorno muy estimulante para el desarrollo social y emocional.
RECORDEMOS
Beneficios de jugar en
familia:
- El juego nos permite relajarnos, nos deja libertad, nos da la posibilidad de ser auténticos y espontáneos.
- El juego favorece el encuentro y la unión familiar, estimula la confianza y el afecto entre los miembros de la familia.
- El juego nos permite desarrollar algunos factores motrices, intelectuales y sociales.
- Con el juego podemos sentar muchos aprendizajes de las leyes que rigen las relaciones comunitarias tanto familiares como escolares.
Cuando
ya hemos tomado la decisión, debemos recordar que cualquier actividad puede ser
parte de un juego, y no se trata de jugar mucho rato sino de hacerlo bien y con
la predisposición de que sea un momento de crecimiento para todos.
Las
nubes en el cielo y el descubrimiento de formas en ellas, los colores de los
carros que pasan junto a nosotros por la carretera, la subida y bajada de los
pasos a desnivel mientras manejamos, las pompas de jabón de la tina de baño a
la hora de la ducha, las canciones que escuchamos juntos en la radio y una
competencia por quien no se equivoca en la letra, las piedras lanzadas a un riachuelo para que
se las lleve la corriente, una carrera en el jardín o un juego más elaborado
dentro de casa, todos pueden ser parte de la actitud que podamos tener a la
hora de compartir.


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